30 oct. 2011

Retroanálisis: Postal 2 (2003) (PC, Mac, Linux)


En el desarrollo de videojuegos, en ocasiones, los experimentos caseros suelen aportar más novedad y frescura que las superproducciones a las que estamos acostumbrados. Es el caso de Postal 2, un first person shooter desarrollado en 2003 por Running With Scissors, una compañía texana formada por un pequeño equipo de seis colegas cuyos trabajos anteriores al juego que reseñamos, se limitan a la primera parte de éste, "Postal"; una aberración  de la naturaleza en tercera persona lanzada al mercado en 1997 y con una más que escasa acogida. Por vicisitudes del destino, RWS se animó a realizar una segunda parte, Postal 2, un juego surrealista diseñado bajo el motor de Unreal 2, y cuyo resultado, lo analizaremos a continuación.



(...) y un paquete de tabaco.
Bienvenidos a Paradise City, una tradicional ciudad del Sur de los Estados Unidos perdida en medio del desierto. Es Lunes, y la caravana en la que vives, no funciona, la gorda de tu mujer no para de tocarte los cojones y encima te manda ir a comprar leche, además de otros recados. De esta manera tan sencilla, comienza un juego en el que nuestro protagonista, un tipo con unas pintas entre gótico y numetaleras que recuerdan a a las de un schoolkiller, tiene realmente qué realizar esos recados. Moverás a tu personaje por unas calles de lo más comunes que a la hora de la verdad no paran de rezumar hostilidad. Según los creadores del juego, realmente puedes elegir si pasarte el juego comprando los cartones de leche, recogiendo el cheque del banco o cometiendo matanzas en cada esquina, pero según vayas jugando, irás comprobando que la primera opción es harta imposible.

"Watch for psicho assholes"
De esta forma, empezando lo que parece una misión sencilla, el juego acaba introduciéndote en una espiral de violencia sin sentido que acaba convirtiéndose en un auténtico insulto a la humanidad: Jugaremos con nuestro perro a la pelota con las cabezas de nuestras víctimas, utilizaremos gatos como silenciador para nuestras armas (y no explicaré cómo), prenderemos fuego a la gente, les amenazaremos, nos mearemos en su estampa… todo ello combinado de una forma absurda y divertida ¡en serio! a través de misiones de lo más particulares, que van desde ir a comprar un muñeco para nuestro sobrino, un árbol de Navidad o ir a rezar a una Iglesia que ha sido ocupada por miembros de Al Qaeda. Todo ello, además, envuelto por un humor, como dirían los yankis, de los más “offensive” e hilarante, con comentarios y situaciones completamente pasadas de tono: iremos al centro comercial de la ciudad a que el mismísimo Gary Coleman –estrella invitada del juego- nos vaya a firmar uno de sus famosos libros, situación que, como no, acabará en una auténtica batalla campal. O visitaremos la tumba del padre del protagonista, en donde éste, después de mearse en ella,  le secuestra una banda gay y sadomaso de leñadores sin escrúpulos, y no precisamente para jugar al parchís. Curarnos de gonorrea ante el intermitente dolor en los huevos y la consecuente pérdida de puntos de vida que supone, matar a todos los elefantes del zoo a escopetazo limpio, enfrentarnos al ejército, a la policía, acabar a tiros con una asociación de padres que está protestando en las mismísimas oficinas de Running With Scissors ante la salida de un juego un tanto controvertido… son tan sólo, algunas de las misiones que tendremos que llevar a cabo durante el juego.

"Krotchy", es un muñeco con forma
de huevos.
Un título, que en cuestión técnica, nos ofrecerá unos gráficos aparentemente simples y ligeramente insuficientes pero perfectos a la hora de desenvolvernos en Paradise City, acompañados de unos FX espectaculares con sonidos de armas reales. Un arsenal, que por cierto, es de lo más variado, entre el que además de los fusiles y escopetas convencionales, se incluyen bidones de gasolina, cabezas de vaca en estado de putrefacción, tijeras, napalm, martillos, cuchillos, bates de béisbol, tasser… y un conjunto de ítems de los más variados, que va desde galletas para perro –las cuales nos permitirán hacernos “amigos” de éstos y que nos ayuden en nuestras misiones-, porros –que evitarán ataques al corazón durante el juego-, dinero –para comprar otros ítems, elemento importantísimo del juego-, gatos –para introducirlos analmente en nuestras escopetas- y un sin sinfín de sorpresas que prefiero que descubráis por vosotros mismos en un título aparentemente insuficiente pero sobresaliente en lo que a originalidad respecta.

Juraría haber visto un lindo gatito...
No lo dudéis: si os gustan los tiros, Postal 2 es superior a cualquier GTA en lo que a provocación se refiere. Un título no sólo con una maravillosa campaña, sino con un multijugador también de los más variado, y con unos mods diseñados por los fans que superan todas las expectativas del original. Y si aún así, todo esto no os parece suficiente, jugad a la expansión “Apocalypse Weekend”, en la que podremos jugar en el fín de semana del personaje posterior a todos los acontecimientos de "Postal 2"; dos días en los que realidad y ficción se funden de forma esquizofrénica, y en los que nos tendremos que enfrentar a Gary Colemans asesinos por los pasillos de un hospital en el que nos encontraremos con otras sorpresas...

¡Nos vemos en Postal III!

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