2 nov. 2011

Retroanálisis: Alex Kidd in Miracle World

ATENCIÓN:
La estética de esta carátula puede herir gravemente el gusto del comprador
Si algún juego se prodría decir que en el interior de todos los que lo jugamos llevamos un pesar, una espinita en el pecho de haberlo querido terminar y ser materialmente imposible, cualquiera de nosotros podríamos decir que ese juego fue Alex Kidd.



El primer ejemplo de cómo la máquina nos derrotó a los humanos aun pasando interminables tardes jugando.



















Alex Kidd fue un videojuego de plataformas de SEGA que se comercializó allá por el 86 para la consola Master System.

Presione start antes de sufrir ataque epiléptico

La historia del juego nos habla de cómo Alex tiene que, después de estudiar el arte de romper rocas a puñetazos, salvar la ciudad de Radiaxian con solo un mapa y el poder de engordar el puño. A la mayoría (por no decir a todos) esta historia nos la traía al pairo, los limitabamos a jugar y punto, ya destrozarían más adelante los videojuegos transformándolos en minipelículas.



Potaje conceptual
A lo largo del juego nos encontraremos con una variedad de enemigos abundante y  lustrosa, pájaros y  escorpiones  de movimiento horizontal, ranas (o lo que parecen ser ranas) cuyo ataque era su salto y ya está, y diversa fauna marina entre la que destaca lo que yo denominé como un besugo escupidor de burbujas bastante peligroso.







El juego carecía completamente de picos de dificultad, ya que solo tenía uno: extremadamente difícil.

Lo que en parte hacia el juego harto complicado es que el personaje no tenía una progresión de velocidad como otros de su género, sino que directamente echaba a correr como puerco en celo aunque le dieses solo un poco al pad, lo que hacía difícil el cálculo para caer en las plataformas.


Gané, la siguente ronda la pagas tú



Al final de ciertas fases nos encontrábamos con un semi-jefe final que nos retaba a una increíble batalla de...... piedra, papel o tijera!!, a los programadores se les acabaron las ideas.. Este detalle hacía el juego por si fuera poco aún más complicado, ya que ahora también dependías de la suerte para pasar el juego.

Si conseguías ganar en este apasionante duelo de intelectos, el jefe de turno se transformaba en hamburguesa, te la pinchabas y siguiente nivel.

Dame tu anillo, tu chupa y tu motocicleta

 Según íbamos recogiendo dinero de romper cosas, podíamos ir a gastarlo en la tienda, donde un estereotipado japonés con pinta de forzudo circense nos ofrecía sus productos.

Según en qué tienda podíamos comprar desde miniequipos de Alex, a helicópteros y bastones que te hacían levitar como si hubiese chupado uno de esos sapos  que salían por el juego.





Las increíbles virtudes del mando de la consola no concebían un botón de pausa, con lo que para seleccionar un ítem tenías que dar un brinco de tu asiento y tocar el botón de la consola, con el consecuente peligro de mover el cartucho, bloquear el juego y acordarte de la madre del creador de SEGA.

Este problema no lo era para muchos ya que en muchas ocasiones el juego te venía grabado en la memoria de la consola. Eso no lo hacen ahora ni jactos de vino.

 

 
 El simple hecho de rozar a un enemigo tenía la consecuencia de perder una vida, que por otra parte no abundaban, y si querías comprar una en la tienda creo que te clavaba 500 monedas, con lo que no rentaba.

Eh! el oso ese con espada, ídolo del after-punk


Mención aparte requiere el apartado musical con una variedad de melodías que resuenan aún en nuestra memoria taratará taratará tan-tan-tin-tan-tin-tititin.




Durante un breve periodo de tiempo Alex Kidd fue la mascota de SEGA, llegando a competir con este título con el mismísimo Mario, aunque poco después llegó Sonic y, gracias a las penosas secuelas de Alex, se hizo con el control.


Como curiosidad decir que si lograbas destruir uno de estos pulpos quedaba suelta la cacerola en la que estaba subido y, si la frotabas, entrabas en un nivel secreto del juego, ¿excéntrico?, sí..

4 comentarios:

  1. Junto con el primer amor de verano y el primer suspenso en matemáticas, todos los niños que crecieron en los 90 comparten un mismo recuerdo: superar por centésima vez el primer nivel del Alex Kidd a una velocidad cercana a la de la luz tras haber sido aniquilados una y otra vez por culpa de una rana insensible o una burbuja de lava.

    (Por cierto, he editado un pelín el post, que a veces salen párrafos muy unidos y demás)

    ResponderEliminar
  2. Ya lo he visto pasa na por la edicion, creia q tenia un fantasma o algo en la habitacion. un abrazo

    ResponderEliminar
  3. Grande, Ángel. Los enemigos intocables son un clásico, al igual que el poder guardar partidas directamente en el juego. Cada día suena más lejano todo ésto ;(

    ResponderEliminar
  4. No digas que lo escribes desde la habitación hombre,di que desde el despacho,que le da mas enjundia al blog! :D Buen post

    ResponderEliminar